En Washington DC, el jueves 19 de marzo de 2015. Representantes del Consejo Episcopal Latinoamericano – CELAM y de la Red Eclesial Pan Amazónica – REPAM, expusieron la posición de la Iglesia Católica ante la vulneración de los derechos humanos de poblaciones indígenas y campesinas afectadas por las industrias extractivas en el continente. Mauricio López, secretario ejecutivo de la REPAM y director de Pastoral Social Cáritas Ecuador, recalcó la presencia profunda de la iglesia, con tropiezos y luces. El desafío es descomunal, un imperativo ético universal que nos implica a todos, que inicia con un cambio radical de corazón y de actitud, y que es también una búsqueda de la Iglesia. Es imperativa la demanda del mejoramiento de las condiciones de vida para los más vulnerables: pueblos en aislamiento voluntario, pueblos amazónicos y futuras generaciones. La iglesia pide perdón por los tropiezos, pero reconoce la esperanza de su presencia, una presencia comprometida, encarnada, itinerante, con proyección de futuro. “Los rostros concretos nos hablan de una manera distinta de ver la vida”, aseguró el representante de la Red.

En la audiencia, se presentaron cinco casos emblemáticos: Brasil, Honduras y México sobre minería. El caso Yasuní de Ecuador y de Amazonas y Loreto en Perú fueron los casos del impacto de la extracción petrolera.

Durante la audiencia, la delegación de la Iglesia entregó un informe donde se incluyen casos en los que la Iglesia católica ha tenido un papel relevante ante las violaciones a los derechos humanos cometidas por las empresas extractivas. Asimismo, el informe indica que muchos Estados de la región permanecen indiferentes a estas prácticas. El informe destaca como prácticas usuales la criminalización de defensores y defensoras de derechos humanos y las afectaciones graves a la salud, integridad y vida, especialmente de comunidades indígenas y campesinas.

Al finalizar la audiencia la delegación hizo algunas propuestas a la CIDH entre las que se destacan:
– Canal permanente de cooperación
– Formación sobre parámetros internacionales en materia de derechos humanos y pueblos indígenas y no indígenas para agentes pastorales, líderes sociales y pueblos vulnerables.
– Relatoría anual sobre amenazas y agresiones sufridas por agentes pastorales de la Iglesia Católica y líderes sociales para velar por el compromiso de los estados en materia de DDHH y pueblos indígenas.
– Asumir corresponsabilidad internacional sobre la naturaleza y respeto de derechos humanos, de pueblos indígenas y no indígenas, reparación a víctimas y ambientales por las consecuencias de las industrias extractivas.
– No criminalizar las manifestaciones sociales en contexto de conflictos socio ambientales.
– Buscar salidas pacíficas y justas en respecto a la cultura y naturaleza

Finalmente, se destaca la necesidad de adoptar un modelo de desarrollo en América Latina que sea sostenible, en donde esté en equilibrio el desarrollo económico, los derechos humanos y el ambiente.

La Iglesia tiene mucho que aprender, pero también tiene mucho que aportar en el acompañamiento a personas y seguimiento a los casos y ratifica fervientemente su opción preferencial por los pobres.

Para concluir Mons. Barreto expone la petición que hacen los Obispos de América Latina al Papa Francisco para que en su próxima visita a Estados Unidos, se planifique un encuentro con la CIDH.

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